sábado, 4 de julio de 2015

Película: Recursos humanos


Título original: Ressources humaines
Año: 1999
País: Francia
Director: Laurent Cantet
Guión: Laurent Cantet, Gilles Marchand
Fotografía: Matthieu Poirot-Delpech
Reparto: Jalil Lespert, Jean-Claude Vallod, Chantal Barré, Véronique de Pandelaère, Michel Begnez, Lucien Longueville
Productora: Coproducción Francia-GB; La Sept-Arte / Haut et Court / CNC / BBC Films / Procirep
Género: Drama | Trabajo/empleo


Sinopsis

A un joven universitario lo contratan como pasante en el departamento de Recursos Humanos de una fábrica situada en la campiña francesa. Lleno de ilusión e ingenuidad, está convencido de que sus esfuerzos servirán para que los sindicatos y la dirección alcancen un acuerdo sobre la jornada laboral. Sin embargo, pronto se da cuenta de que su trabajo está, en realidad, al servicio de una reorganización de la empresa, que implica una reducción de la plantilla.


OPINIÓN

La película demuestra que aún antes de la crisis actual, ya se perfilaban claramente varios de los problemas causantes de la misma. Concretamente aparecen reflejados la desindustrialización, la deslocalización causada por la globalización y el desmantelamiento sistemático de los sindicatos, puenteando su autoridad y desautorizándolos. Con estas medidas se prepara el terreno para que los trabajadores no tengan capacidad de reacción ante situaciones de crisis en las que peligren sus derechos laborales y sociales.

Se ve como se subvierte una conquista social, la jornada laboral de 35 horas fue un hito importante destinado a conciliar el ámbito laboral y la vida familiar, así como a crear empleo y ofrecer formación continua. El capital por medio de todos los agentes y fuerzas a su alcance se apresto rápidamente a instrumentalizarla, básicamente para hacer trabajar más a la clase obrera y pagar menos, cuando no despedirlos directamente alegando la inviabilidad de la empresa. Además, en España similares medidas se utilizan para eliminar las horas extras u obligar a trabajar en negro, eso antes de reducirles la jornada directa y arbitrariamente.

El idealismo de un estudiante choca con la realidad social, tanto de los patronos como de los sindicatos. Se apela mucho a la ecuanimidad y a la necesidad de lograr una buena sintonía y un dialogo en la que ambas partes se esfuerce en la consecución de objetivos utilitarios. Pero no existe tal buena voluntad, pues el capital solo se muestra interesado en sus propios objetivos monetarios. Por supuesto, no les interesan las confrontaciones ni las huelgas, pero su respuesta es clara, hará lo que más le convenza, aunque signifique eliminar todos los puestos de trabajos. La liberalización del despido y la reforma laboral les han facilitado mucho la labor, permitiendo el despido libre o eres que ya no hacen falta justificar demasiado, es un cierre patronal legal.

También es cierto que en ocasiones los sindicatos se muestran poco receptivos y muestran actitudes ambiguas que diluyen la unidad sindical, o bien son demasiados radicales e intransigentes o demasiado colaboracionista, incluso obsecuentes. Pareciendo que solo siguen sus propios intereses para mantener el status quo de una élite sindical y no pareciendo preocuparse realmente por las cambiantes necesidades de los trabajadores. Esto provoca una gran desafección entre sus posibles afiliados, junto con la precariedad laboral les ha restado muchos apoyos y eficacia resolutiva como agentes sociales.

Otra cosa interesante que encontraremos en este film, es el conflicto de clases tan activo como siempre. Mostrando la separación entre los ejecutivos y la clase obrera. Se puede observar como algunos trabajadores parece que se avergüenzan de la clase social a la que pertenecen y solo esperan lograr transcender de la misma, logrando de este modo el ingreso en la anhelada clase media o dirigente, si no para sí mismo para sus hijos. Otros trabajadores asemejan afectados de un aire de derrotismo y de inevitabilidad, se les nota la falta del sentimiento de pertenencia a un colectivo. El film nos habla de un tiempo pasado, no demasiado lejano, en el que se crio el protagonista, donde este colectivo representado por el comité de empresa era parte integrante de la vida de los trabajadores, tanto fuera como dentro de la empresa, organizando muchísimas actividades que implicaban a los obreros y a sus familias.

Curiosamente el protagonista ya se ha visto obligado a pedir un crédito para lograr terminar sus estudios, es esta pues una crítica velada a la situación de la universidad.

El joven estudiante está en sus prácticas de fin de carrera y no acaba de encajar ni en la clase en la que nació ni tampoco a la que sus estudios le abocan a pertenecer. Me recuerda a Étienne, protagonista de Germinal, la genial novela de Zola con el que esta película no deja de presentar ciertas similitudes. Al igual que en este libro también se despide con un punto y seguido, donde el protagonista deja la lucha obrera de las provincias para volver a Paris, allí le aguardan nuevos retos más acordes con su intelecto.

La obra nos ofrece una completa reflexión sobre un tema muy candente e importante. Acompañas al protagonista en todo momento, toda la acción se articula en torno a él. Visualmente está narrada con un tono casi documentalista que aporta veracidad. Nos hace concentrarnos en el propio núcleo de la historia y no en el efectismo de las imágenes, aportando un aire atemporal. Cine social y comprometido que entronca directamente con el estilo cinematográfico de Ken Loach, en la mejor tradición del cine de denuncia social europeo.

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